DECLARACIÓN AMOROSA 1: AMO MI LIBERTAD
Hace unos días, con muchas chelas haciéndome cosquillas en la cabeza, le dije a un sujeto de esos con los que no hay nosotros que estaba desesperanzadamente enamorada de él. Para mi sorpresa (porque jamás lo creí tan cínico) el sujeto respondió que era correspondida. Su respuesta no me hizo feliz, al contrario, detesto que me mientan, sobre todo con respecto a los sentimientos y sobre todotote cuando no hay razón alguna para hacerlo. Un "a mí me gusta como besas" hubiera sido suficiente, y para los alcoholes que ya traía encima, prácticamente lo mismo. Creo que lo que me dolió no fue el saber que no era cierto sino su intención de verme la cara. Decidí darle carpetazo al asunto en ese momento. Todo por servir se acaba y yo ya llevaba mucho rato raspando sobras. Me aburrió y lo aburrí, sacar a flote los sentimientos son para mí patadas de ahogado, ya no queda nada entre nosotros pero nos queremos, simón. Habrá quien (de hecho quienes, hasta las conozco) estén dispuestas a hacer como que no les mienten y a hacer como que no mienten. Yo la neta pedí relevos, pero así nuevos pa estrenar, porque por esos días también valió queso forever´n ever lo que sea que haya sido con el pianista de una manera digna de novela de televisa, no la cuento porque ni me lo van a creer y porque no tiene caso, eso tambor ya andaba apestando. En fin, que pedí relevos. ¡Y rápido que los obtuve!
No espero encontrar el amor (pa eso está el hi5) ni al hombre de mi vida, pero en una de esas consigo matrimoniarme bien (que nunca ha sido mi meta sino mi plan b). La verdad es que me estoy divirtiendo mucho, he conocido gente realmente fascinante y en serio que me está gustando mucho esto de las citas y las coqueterías. Ya hay un desgraciado que me anda robando el sueño, pero a penas estamos saliendo en plan de ambigos, por eso no digo quien, pero si algo se hace lo gritaré a los cuatro vientos como debe ser ju! Por ahora, más que nada, amo mi libertad.
DECLARACIÓN AMOROSA 2: AMO LA NAVIDAD
Al contrario de lo que se esperaría de una mujer que se pregona amargosa y apática, a diferencia de muchos de mis compañeritos izquierdosos que ven estas fechas como una de las muchas cabezas venenosas de ese monstruo que es el capitalismo y en contra de todo cliché del intelectual atormentado que encuentra en la Navidad un recordatorio constante de sus carencias emocionales y angustias existenciales, a mí me encanta la Navidad. La amo.
1. En primer lugar: La comida. Buñuelos, ponche, romeritos, lomo, pavo, pasteles... Se come riquísimo casi todos los días entre posadas, barrios, romerías, cenas con los cuates... Diciembre es el mes más feliz del año para mi paladar. Funciona de esta forma: En diciembre ingiero todas las calorías que me mantendrán viva el año siguiente.
2. En segundo lugar: Los regalos. No es que sea yo una perra frívola pero me encanta gastar dinero, sobre todo si es dinero ajeno. Pasar la tarde con mi mamá, tarjeta en mano, escogiendo y envolviendo cosas es una de mis tradiciones navideñas preferidas. Y por supuesto que siempre "quién sabe cómo" se cuelan un par de pequeñeces para mí.
3. En tercer lugar: La hipocresia. No se trata de tragarte las buenas intenciones de todo el mundo sino de agradecerlas como si fueran honestas. No se trata de sentir amor por el prójimo sino de actuar como si así fuera. No, el espíritu navideño no nos hace mejores personas, pero nos hace pretender que lo somos y a nadie le hace daño fingir que la humanidad vale la pena por unos cuantos días al año.
4. El árbol, las luces y demás adornos, entre más kitsch mejor. Siempre he adorado las cosas cursis e inútiles (eso explica varias de mis relaciones) y no hay mejor pretexto que la Navidad para llenar tu casa de ellas. Las luces con musiquita son el mejor invento desde las tarjetas con musiquita o los peluches con musiquita, la neta no sé que fué primero pero todo lo que tenga musiquita chillona e irritante me parece tan asquerosamente de mal gusto que me encanta.
5. Los nacimientos. Cada nacimiento es como un universo bizarro y paralelo que unicamente pudo ser concebido por la imaginación retorcida de una ama de casa mexicana. Me fascina contemplar esas imágenes fantásticas donde los burros y las vacas son enanos como perros o mucho más grandes que los pastores. Y qué decir de los niños Dios gigantes con gorros y chambritas alzando los monstruosos brazos hacia una María que jamás podría cargarlos porque es de la mitad de su tamaño. También están aquellos donde un montón de pastores orientales conviven felizmente con adelitas que hacen tortillas, tigres de plástico, luchadores con rebabas, dinosaurios y todo lo que se les ocurra ir agregando a los peques de la casa. ¡Qué Remedios Varo ni que nada, surrealista mi vecina que concibió tal nacimiento con seres descabezados y un pegaso!
6. Por último pero no por eso menos importante, al contrario: La familia, sobre todo esa familia que sólo ves en Navidad y de la que te despides jurando que nunca más pero regresas y regresas autodestructivamente. Adoro ver a mi familia en Navidad y darme cuenta de porque soy tan odiosita y agradecer que al menos no soy como éste o como aquél. Adoro verlos pelear y hacer entripados y me encanta como hacen tormentas en un vaso de agua por todo, es como asistir a una representación teatral de 24 horas. Adoro, por sobre todas las cosas, que me sigan tratando como si tuviera seis años porque entonces me puedo portar como si así fuera y pasármela de chiqueada y berrinchuda saliéndome con la mía a cada rato.
Por esto y muchas otras cosas (como el amor, la paz y eso) creo que la Navidad es la mejor época del año y me dispongo a disfrutarla de todas las formas excesivas e insalubres que pueda. Espero hagan lo mismo. ¡Hartos besos babosos! Nos vemos en enero.